Los mandos a distancia tienen la costumbre de desaparecer entre los cojines del sofá. Con ellos se van las gafas, los cargadores, los bolígrafos y otras cosas pequeñas que se dejan sobre la mesa. Cada vez que quieres encender algo, empieza una búsqueda. Un sitio fijo para todo lo pequeño resuelve el problema sin gastar nada. Solo hace falta elegir un lugar y respetarlo.
Una bandeja, un cesto o una caja abierta sobre la mesa del salón hace de puerto para lo pequeño. Los mandos vuelven allí cada vez que se terminan de usar. Si en casa viven varias personas, es útil que todos sepan dónde está. Elige un recipiente lo bastante amplio para que quepan todos, pero no tan grande que se llene de todo lo demás. Un recipiente de tamaño justo ayuda a mantener el orden.
Otros rincones que se llenan de cosas
Además de la mesa, hay otros lugares donde se acumulan cosas: el brazo del sofá, la estantería del televisor y el aparador. Para cada uno de ellos conviene decidir qué puede quedarse y qué debe irse. Un cesto junto al sofá recoge mantas y revistas. Una pequeña bandeja en la estantería reúne cables y accesorios. Así cada superficie se ve limpia y tranquila.
Los cargadores y cables pueden vivir en un cajón cercano, con una caja pequeña para separarlos. Una etiqueta indica a qué aparato pertenece cada uno. Los que ya no sirven se retiran para que no ocupen sitio. Los cables enredados se atan con una goma o una tira de tela. Con este pequeño sistema, encontrar el cargador correcto se hace en un momento.
Al final del día, hay que dedicar un momento a devolver cada cosa a su sitio. Los mandos vuelven a la bandeja, las gafas a su caja y los libros a la estantería. Este gesto lleva poco y evita que el salón se llene poco a poco. Es más fácil recoger un poco cada día que mucho de una sola vez. La constancia es más eficaz que el esfuerzo grande.
Con un lugar fijo, la vida diaria se vuelve más ligera. No pierdes tiempo buscando y no discutes por quién ha movido algo. Las visitas encuentran una sala tranquila y acogedora. Sentarse en el sofá se convierte en un descanso de verdad. Una bandeja pequeña puede tener un efecto muy grande.