Dividir el cajón del baño para separar maquillaje y productos de cuidado

Ilustración de un paisaje

El cajón del baño suele ser un lugar donde se mezcla todo: pintalabios, cremas, cepillos, gomas del pelo y frascos abiertos. Cuando algo se derrama o se rompe, el resto se ensucia también. Buscar una sola cosa puede llevar más tiempo del deseado. Un cajón bien dividido evita esos problemas y ahorra tiempo cada mañana. Solo hace falta pensar en qué va con qué.

Vacía el cajón por completo y limpia el fondo con un paño húmedo. Separa lo que tiene que ver con el maquillaje, lo que es para el cuidado de la piel y lo que sirve para el pelo. Aparta lo que está seco, roto o lo que hace tiempo que no usas. Cada grupo tendrá su propio compartimento. Con este paso ya ves qué tienes de más.

Un compartimento para cada grupo

Un organizador de cajón con varios huecos es la solución más sencilla. Si no tienes uno, sirven cajitas, tapas de tarros o vasos pequeños. Coloca en la parte delantera lo que usas todos los días y detrás lo que usas de vez en cuando. Los productos altos, como los frascos, se guardan de pie, y los planos, como las paletas, se tienden a lo largo. Así todo queda a la vista y nada se aplasta.

Los productos de cuidado y los de maquillaje no deben mezclarse, porque los primeros pueden manchar a los segundos. Si es posible, guarda los líquidos en un lado y los sólidos en otro. Un pequeño neceser sirve para lo que llevas de viaje o al trabajo. Así siempre está listo y no tienes que rebuscar en el cajón. Los pinceles y las esponjas se guardan aparte, limpios y secos.

Una vez al mes, dedica un rato a revisar el cajón. Tira lo que se ha terminado o ha cambiado de aspecto o de olor. Anota lo que falta para no comprar dos veces lo mismo. Esta revisión evita que el cajón se llene de restos que nadie usa. Es una tarea breve que mantiene todo fresco y ordenado.

Los niños aprenden pronto si sus cosas tienen un cajón o una caja propios. Un dibujo en la tapa les recuerda dónde va cada cosa. Cuando cada persona tiene su espacio, hay menos discusiones por quién cogió qué. El baño resulta más agradable cuando cada uno respeta su lugar. Con un cajón dividido, la mañana se vive con menos prisa.